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jueves, 19 de mayo de 2016

LA MATRIZ BCG

Si este post lo empezáramos con un… Érase una vez una VACA, una ESTRELLA, un PERRO y una INTERROGACIÓN alguien podría pensar que lo que vendría a continuación sería un cuento de esos que se contaban hace tiempo.
En realidad, esos cuatro elementos son la base del Modelo BCG (Boston Consulting Group) o Matriz de Crecimiento-Participación. Este modelo, desarrollado en los años 70, es un instrumento ya clásico del análisis de la cartera de negocios de una compañía.
Como desarrollo del proceso de planificación, los estándares más actuales para los Sistemas de Gestión de la Calidad y la Excelencia proponen un enfoque basado en el análisis de riesgos y el conocimiento del entorno socioeconómico (el Mercado) en el que se mueve una organización. 
En línea con esta orientación las herramientas como  DAFOAMFE o HAZOP permiten analizar las variables internas y externas de la organización a fin de poder establecer estrategias de actuación.
Como parte de ese análisis de los riesgos y oportunidades para la empresa y de sus grupos de interés, el método analítico que proporciona la Matriz BCG puede ayudar a discernir donde es necesario invertir, desinvertir o llegado el caso abandonar.
La Matriz BCG es una herramienta gráfica de análisis divide la cartera de productos/servicios o las Unidades Estratégicas de Negocio (UEN) en 4 TIPOS, en función del crecimiento del mercado y de la cuota del mismo que ocupa el producto/servicio. Para cada tipo se proponen estrategias diferentes para las unidades de negocio:
ESTRELLA. Se trata de actividades, productos o servicios en los que la empresa tiene una posición dominante en el Mercado pero que además presentan una fuerte tasa de crecimiento. Son unidades de negocio muy rentables, pero requieren de importantes inversiones para buscar una mayor penetración en el mercado que produzca más beneficios.
Los productos/servicios Estrella se transformarán en vacas cuando madure la actividad y el crecimiento se ralentice o detenga. En consecuencia, desde el modelo BCG se recomienda potenciar al máximo dicha área de negocio hasta que el mercado se vuelva maduro, y la unidad de negocio se convierta en vaca.
INTERROGANTE. Son actividades con gran crecimiento pero poca participación de mercado. Se plantean dudas sobre las reglas del juego en el mercado y todavía no se han fijado cuotas. Este tipo de productos/servicios pueden representar el futuro de la empresa pero hay que evaluar con cuidado la estrategia pues se pueden convertir en Estrella o en Perro.
VACA. Su tasa de crecimiento es baja pero la empresa tiene una alta participación del mercado. Se trata de un área de negocio con una actividad estabilizada y madura que servirá para generar ingresos para crear nuevas estrellas. La estrategia que se recomienda para estas UEN es invertir lo mínimo para asegurar el mantenimiento de la posición. Sería un error invertir más para provocar un renacimiento de la actividad. 
PERRO. En estas áreas de negocio no hay crecimiento y la participación de mercado es baja. Son actividades con baja rentabilidad o incluso negativa que tienen poca capacidad de generar fondos aunque también escasas necesidades de estos. Debido a su débil crecimiento, suelen tener un cierto equilibrio financiero. 
Son actividades en las que la empresa ha fracasado. En consecuencia, intentar ganar posición dominante es prácticamente imposible (requiriendo capacidades financieras y de otra índole considerable y que la empresa no posee). El modelo BCG recomienda deshacerse de ella cuando sea posible. Generalmente son negocios / productos en su última etapa de vida. Raras veces conviene mantenerlos en el portfolio de la empresa
La aplicación de este análisis permite a las organizaciones plantear estrategias que tienen su reflejo en los objetivos y metas, no solo en el campo del marketing o la producción sino también en el impulso de la calidad y la búsqueda de la satisfacción del cliente, tanto externo como interno.

sábado, 14 de noviembre de 2015

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL 
LA GESTIÓN ÉTICA



Desde esta Botica con frecuencia tratamos temas relacionados con distintos aspectos de la gestión empresarial, orientada a asegurar su competitividad y sostenibilidad.

El enfoque el cliente, identificando sus necesidades y procurando dar respuesta a sus expectativas, es una forma de buscar la continuidad de la empresa por medio del mantenimiento y ampliación de la cuota de mercado.

También con este fin, el control de los procesos sirve para hacer un uso más eficiente de los recursos disponibles. De ese modo se posibilita su disponibilidad para aplicarlos a aquellas áreas donde den más valor y se ayude de forma más efectiva a conseguir los resultados deseados. Así, la competitividad de la empresa también se beneficia.

Junto con esas medidas y otras más que se pueden aplicar, la GESTIÓN ÉTICA se ha convertido en los últimos años en un elemento importante que se debe tener en cuenta para la sostenibilidad de las organizaciones.

La Gestión Ética, tal y como se entiende actualmente, tiene su origen por una parte en la ampliación del ámbito de responsabilidad de las empresas, limitado hasta no hace mucho a sus shareholders (accionistas) y que en la actualidad se extiende a todos sus stakeholders (partes interesadas), así como en la convicción, cada vez más extendida, de que los beneficios a corto plazo no garantizan la supervivencia ni el éxito futuro de la empresa.

No cabe duda que tanto la ética como la responsabilidad social son elementos que generan innovación, transparencia, eficiencia y rentabilidad, confianza, reputación y legitimidad, que conllevan a una mayor competitividad de las personas y las organizaciones. Fomentar estos valores éticos dentro de la empresa permite que los/as trabajadores/as actúen de forma honesta y transparente, evitando de esta manera corrupciones y engaños.

La Responsabilidad Social Empresarial (RSC) puede definirse como el compromiso consciente y congruente de cumplir integralmente con la finalidad de la empresa, tanto en lo interno como en lo externo, considerando las expectativas económicas, sociales y ambientales de todos sus participantes, demostrando respeto por las personas, los valores éticos, la comunidad y el
medio ambiente, contribuyendo de ese modo a la construcción del bien común.

Llevar a cabo una gestión socialmente responsable ayuda a las organizaciones a conseguir: 

  • Mayor productividad: a través de mejores condiciones para el cliente interno que conduce a mejor retención de talentos y por ende menores índices de rotación;
  • Fidelización del cliente: satisfaciendo sus necesidades, empezando por proveerle un lugar donde pueda transmitir sus necesidades y quejas. Además de calidad y precio, los clientes empiezan a demandar información de las condiciones de producción/servicio. 
  • Acceso a mercados: por cumplimiento de estándares y certificaciones exigidas por actores externos, incluyendo consumidores.
  • Credibilidad: la empresa que es respetuosa de las personas, comunidades, medio ambiente y la sociedad en su conjunto proyecta una reputación que le garantiza mayor sostenibilidad en el tiempo, reduciendo riesgos, anticipándose a situaciones que pueden afectar la empresa, mayor agilidad para reaccionar y adaptarse y generando confianza.
No se debe confundir la Responsabilidad Social Empresarial con la filantropía. Las empresas no son instituciones de beneficencia, pues su continuidad está condicionada a su rentabilidad. Esto implica que las empresas tengan que adoptar una postura activa y responsable en relación al impacto de sus actividades.

El objetivo principal que persigue la RSE radica en el impacto positivo que estas prácticas generen en los distintos ámbitos con los que una empresa tiene relación, al mismo tiempo que contribuya a la competitividad y sostenibilidad de la empresa.

Las empresas necesitan conocer el entorno en el que operan, no solo en términos geográficos, sino también en lo relativo a las reglas y normativas que rigen su operación, así como todas las actividades relacionadas directa e indirectamente con su negocio.

Un primer paso para convertirse en una empresa socialmente responsable es conseguir ser lo que se dice ser. Una empresa que cumple lo que dice, que tiene una alta calidad con sus productos y servicio o una buena atención a sus clientes, que cumple contratos y compromisos, ha iniciado el camino de la RSE y se pone en condiciones de ir más allá del cumplimiento de la legislación dando algo más.


En otros posts seguiremos hablando de este tema.

Como siempre, esperamos vuestros comentarios.

Un saludo.